domingo, 29 de abril de 2012

SALMO 118 (117).


1Dad gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
2Diga la casa de Israel:
es eterna su misericordia.
3Diga la Casa de Aarón
es eterna su misericordia.
4Digan los fieles del Señor:
es eterna su misericordia.

5En el asedio clamé al Señor:
me respondió el Señor dándome espacio.
6EI Señor está de mi parte: no temo
lo que pueda hacerme un hombre.
7EI Señor está de mi parte y me auxilia:
veré la derrota de mis enemigos ...
8Mejor es refugiarse en el Señor
que confiar en el hombre,
9mejor es refugiarse en el Señor
que confiar en los nobles.

10Todos los pueblos me cercaban:
en el nombre del Señor me deshice de ellos.
11 Me cercaban y me acorralaban:
en el nombre del Señor me deshice de ellos.
12Me cercaban como abejas,
se apagaron como fuego de zarzas:
en el nombre del Señor me deshice de ellos.
13Empujaban a empellones para derribarme:
pero el Señor fue mi auxilio.
14EI Señor es mi fuerza y mi brío:
él fue mi salvador.

15Escuchad clamores de victoria
en las tiendas de los vencedores:
«La diestra del Señor hace proezas,
16la diestra del Señor es sublime,
la diestra del Señor hace proezas».

17No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
18Me escarmentó, me escarmentó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
19iAbridme las puertas del triunfo
y  entraré para dar gracias al Señor!
20-Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

21-Te doy gracias porque me respondiste
y fuiste mi salvación.
22-La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
23Es el Señor quien lo ha hecho
y nos parece un milagro.
24Éste es el día en que actuó el Señor:
¡vamos a festejarlo y a celebrarlo!
25iSálvanos, por favor, Señor,
por favor, danos éxito, Señor!

26-¡Bendito en nombre del Señor
el que viene!
Os bendecimos desde la casa del Señor.
27EI Señor es Dios, él nos ilumina.
-Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
28-Tú eres mi Dios, te doy gracias,
Dios mío, yo te ensalzo.
29-Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

 118 Género. Se puede catalogar como liturgia de acción de gracias. Lo peculiar del salmo es que elementos de la ejecución litúrgica entran y se alojan en el texto (2.3.27). La liturgia configura el texto con sus repeticiones, su alternancia de solo y coro, sus cambios de persona. El salmo es un texto que pide ser ejecutado en movimiento. Aislando los versos pronunciados por el orante obtenemos un texto clásico de acción de gracias: 5-7.10-14.17-19.21.28. La asamblea corea el
relato. La situación del salmo es típica. El peligro está descrito en imágenes que generalizan; los enemigos pueden ser internos o externos. Los intentos de identificar una coyuntura histórica o de señalar una fiesta del calendario como situación del salmo no han prosperado.
El personaje que habla dentro del poema es un individuo principal, reconocido por la comunidad, que ha superado con la ayuda de Dios un peligro grave y acude al templo a dar gracias públicamente. En torno se agrupan otros personajes. Identificar al personaje es imposible. Si el salmo es postexílico, el singular podría representar al pueblo repatriado. En cualquier caso, el salmo se desprende del contexto original y se ofrece como texto disponible.
La ceremonia. El salmo nos da unos cuantos datos insuficientes. La imaginación del lector completa la escena combinando los datos del texto (como hacemos con otros textos). El resultado debe ser plausible, la actividad, respetuosa y sin pretensiones exageradas. Imaginemos, pues, los coros o grupos bien repartidos, el personaje que avanza por medio, se detiene, habla en voz alta, otros lo corean, llegan voces desde fuera; el personaje se detiene ante una gran puerta donde
se desenvuelve un breve diálogo; filas procesionales con ramos verdes, alternando el canto de un estribillo ...
Composición y estilo. Dos factores determinan la composición: la ceremonia litúrgica y el relato con acción de gracias del personaje. Ambos se entrelazan. Es patente la gran inclusión por repetición de un estribillo (1.29). Como el estribillo se repite en 2.3.4, nos preguntamos si no se repetía más veces, a manera de antífona, durante la ceremonia. En el v. 5 comienza el relato que es interrumpido por intervenciones corales. En esquema:
Primera fase: recuerda la súplica y la respuesta y expresa su confianza: 5-7.
Responde (¿un coro?) con doble enunciado de tipo proverbial: 8s.
Segunda fase: detalla el ataque y la liberación: 10-14.
Responden voces exaltando al Señor: 15s.
Tercera fase: interpreta la tribulación como escarmiento: 17s.
Ceremonia ante la puerta: pide entrada, se la conceden, da gracias (cede la palabra: 19-21.
Reflexión sobre lo sucedido como designio de Dios: 22-24.
Nueva ceremonia: súplica y bendición: 25-27a.
Procesión conclusiva con alternancia de voces: 27b-29.
El estilo se distingue por las repeticiones y el uso moderado de imágenes.
118,1-4 El estribillo es fórmula litúrgica de uso múltiple: Jr 33,11; 1 Cr 16; 2 Cr 5,13; 7,3; Esd 3,11 Y varias veces en el salterio.
118,5 Encontramos la misma oposición de estrechez y anchura que en Sal 4,2; 25,17.
118,6 En oráculos de salvación suele inculcar el Señor: "no temas"; el orante anticipa su respuesta: 3,7; 23,4; 46,3. Es enfática la oposición "el Señor / un hombre".
118,7 Aquí están en correlación "el Señor / yo".
118,8-9 Quizá pronunciado por el coro.
Para el paralelismo de "hombres" y "príncipes" véase Sal 82,7.
118,10 "Todos los pueblos" o toda clase de gente. El significado del verbo 'mylm es discutido, porque la raíz significa circuncidar. Algunos lo toman en sentido propio, alegando la hazaña de David (1 Sm 18,21-27). Prefiero tomarlo en sentido metafórico, correlativo de "cercar, rodear'; o sea, me desprendía de ellos, me los sacudí.
118,12 Las dos imágenes son heterogéneas y eficaces: un enjambre que vuela en torno y no se aparta; un crepitar efímero de zarzas ardiendo.
118,13 El verbo significa dar un empellón para que una tapia caiga, un hombre pierda el equilibrio, pierda su posición, su puesto, su postura. Puede ser mortal.
118,15 ''Tiendas'': algunos imaginan los sombrajos montados para la fiesta de las chozas; otros, un campamento militar. Pero "tiendas" puede designar las moradas de los judíos, aludiendo al desierto o a las andanzas patriarcales. La impresión es que las voces llegan de fuera. ''Vencedores'': en contexto militar; sin especificar, "justos, honrados". Creo que el verso prepara el diálogo ante la puerta.
118, 15b-16 El texto del canto es una elaboración de Ex 15,2.
118,17 -18 En cierto sentido, éste es el punto culminante del relato: porque lleva la liberación al límite de la vida y la muerte, porque interpreta el peligro grave como "educación" dirigida por Dios (Dt 8,5; Jr 30,11). El proceso entero estaba controlado por Dios, y el hombre, que ha revivido, puede "contar las hazañas del Señor": Sal 71,20.
118,19-20 Llega el momento de pasar a la otra zona, al ámbito de la acción de gracias formal, y el paso se simboliza atravesando una puerta ritual: Puerta de la Inocencia o de la Victoria. EL rito se parece a las liturgias de entrada: Sal 15 y 24; Is 33,14-16; lo imita Is 26,2s.
118,21 "Respondiste": con otra vocalización, "afligiste"; de modo que la acción de gracias sintetice los dos tiempos del proceso: como Is 12,1.
118,22-23 Reflexión coral en imagen arquitectónica. Aparejadores o maestros canteros valoran la calidad de cada piedra. Desechan una que no les parece de buena calidad, o que está mal tallada o no encaja en el aparejo. Más tarde, Dios revela el valor único de aquella piedra, que será usada como ángulo de unión de dos paños del edificio o como remate del templo: véanse 1 Re 6,7; Zac 4,7.
118,22 Lc 20,17par; 1 Pe 2,4.7; Hch 4,11.
118,24 "Actuó": tomando el verbo en sentido absoluto. Es uno de los di as históricos en que el Señor ha actuado de modo particular; otro modo de decir "día del Señor", con sentido favorable. La comunidad festeja al Señor, no el día.
118,25 La petición conserva todavía el valor de imperativo enfático (2 Sm 14,4; 2 Re 6,26). Más tarde se convierte en simple aclamación, apocopada en Hosana.
118,26-27a Cuidado con la distribución sintáctica correcta de la frase: "en el nombre del Señor" va con la invocación "bendito", no con el "venir": Nm 6,23-27. "Ilumine" también procede de Nm 6. La bendición es personal y después comunitaria.
118,26 Mt 21,9par.
118,27. "Ordenad": el verbo usado significa ligar, sujetar. Otros traducen: "unid con cuerdas a los peregrinos".
118,28-29 Alternan solo y coro durante la procesión.

Trasposición cristiana.
Éste es el salmo pascual por excelencia. Así nos lo enseña la tradición a partir del NT. La imagen de la piedra desechada, angular, la recogen Mt 21 ,42; Mc 12,1 Os; Lc 20,17; Hch 4,11; 1 Pe 2,6s. La aclamación Hosana: Mt 21,9; Mc 11,9s; Lc 19,18; Jn 12,13.
El salmo nos ayuda a meditar las etapas principales de la muerte y resurrección de Jesucristo.

SALMO 117 (116)

(Rom 15,11)
1 Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.
2porque la lealtad del Señor
puede más que nosotros
y la fidelidad del Señor es perpetua.
117 El salmo más breve del salterio. Un himno completo. Algunos han preguntado si era una antífona aplicable a otros salmos, o el esquema para un desarrollo libre. Un dato es llamativo: la motivación es nacional, "nosotros", la invitación es universal. ¿Es legítima y convincente la invitación? Pablo lo cita en Rom 15,11 para subrayar el alcance universal del mensaje evangélico.

SALMO 116 (115).


(Sal 30)
1iYo amo!, porque el Señor escucha
mi voz suplicante.
2porque inclina el oído hacia mí
cuando lo llamo.

3Me envolvían redes mortales,
me alcanzaban los lazos del Abismo,
caí en tristeza y angustia.
4Invoqué el nombre del Señor:
¡por favor, Señor, pon a salvo mi vida!
5EI Señor es clemente y justo,
nuestro Dios es compasivo.
6EI Señor guarda a los incautos:
estando yo sin fuerzas me salvó.

7¡Alma mía, recobra la calma,
que el Señor fue bueno contigo!
8Arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies del empellón.
9Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

10¡Yo creía!, cuando decía:
qué desgraciado soy.
11 Yo pensaba en mi apuro:
los humanos son falaces.
12¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
13Alzaré la copa de la salvación
invocando el nombre del Señor.
 14y cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
15EI Señor hace pagar cara
la muerte de sus leales.
16 ¡Favor, Señor, que soy tu siervo!
siervo tuyo, hijo de tu esclava.
iRompiste mis coyundas!
17Te ofreceré un sacrificio
de acción de gracias.
invocando el nombre del Señor
18y cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
19en los atrios de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. Aleluya.

116 Género y situación. Es un canto de acción de gracias. Como pide el género, el orante recuerda las desgracias de las que lo libró el Señor, cómo en ellas pidió auxilio y fue escuchado, recuerda su confianza pretérita y expresa su agradecimiento presente. La acción de gracias va acompañada de un rito litúrgico, cumpliendo el voto que hizo en el peligro.
El texto menciona cuatro desgracias: peligro de muerte, aflicción interior, situación social de desvalimiento, esclavitud. Tres son fácilmente reductibles a una enfermedad mortal (3.8.9.15), en cuyo caso la esclavitud sería metáfora. Así entendido hace compañía al Sal 30, con varias coincidencias verbales. Cabe también entenderlo como salmo de repertorio, que reúne penalidades típicas.
El sentimiento. Lo más notable del salmo es la intensidad y movilidad del sentimiento. El orante se vuelve sobre sí para observar y describir sus sentimientos, se desdobla internamente para un diálogo mental consigo. Recuerda lo que decía o pensaba, la situación afectiva de donde brotaba. Se pregunta antes de proponer. No es fácil encontrar otro salmo que tenga semejante movilidad de formas sintácticas.
Amor y fe. Los versos 1 y 10 comienzan así: "amé / amo y creí / confiaba". El primero coloca el salmo entero en la esfera del amor a Dios, un amor agradecido y humilde. El segundo expresa una confianza que es fe en el Señor. Pero el orante no confiesa pecados que hubieran provocado la enfermedad, ni sintió la cólera de Dios.
Composición. La movilidad indicada no favorece una composición clara. Algunas repeticiones jalonan el curso del poema: los dos verbos citados (1.10), cuatro veces "invocar" (2.4.13.17), el estribillo.
116,1 El comienzo con un verbo en forma absoluta es único; algunos lo corrigen adelantando Yhwh como complemento. Suena como respuesta al mandato de Dt 6,5;
11,1. El verbo "amar" no es raro en el salterio; Sal 18 comienza con un sinónimo.
116,3 La primera frase procede del Sal 18,5. Según Gn 42,38 y 44,31, la "pena" puede llevar a la "tumba".
116,4 La petición es personal, encarecida: Gn 50,17; Ex 32,31; Is 38,3; Jon 1,14; 4,2.
116,5 Cita libre de una fórmula litúrgica que se apoya en Ex 34,6.
116,6 Los "incautos" son típicos de Proverbios (14,15; 1,4; 8,5): son inexpertos, víctimas fáciles de astutos y arteros, pero capaces de aprender.
116,7-9 Como consecuencia inmediata de la liberación otorgada, esperábamos la expresión del agradecimiento. En cambio de ello, el orante mira dentro de sí y se dirige la palabra. El desdoblamiento psicológico, muestra que no es una doctrina aprendida, sino experiencia personal.
116,7 "Recobrar la calma": a la letra "volver al reposo", cfr. Is 28,12.
116,8 El trístico cincelado responde formalmente al trístico trágico del v. 3. El "empellón" es metáfora: busca la caída mortal.
116,9 "Caminar en presencia": o proceder de acuerdo. La "tierra de la vida" es esta tierra superior superior, a la luz del sol: Sal 56,12.
116,10-11 Retorna a la situación pretérita de aflicción y desconcierto. Uno de esos momentos en que el hombre procede "precipitadamente", sin serenidad ni lucidez (48,6). En aquel momento el orante descubrió o comprobó que el hombre no es de fiar, no ofrece garantía, y confió en Dios: Is 2,22; Jr 17,5; Sal 60,13. No se trata de una mendacidad congénita, sino de su invalidez ontológica. 
116,12 La única "restitución" accesible al hombre es el reconocimiento. Cuando el orante se hace la pregunta, ya está expresando su gratitud y su deseo de reciprocidad, y su imposibilidad de satisfacerla.
116,13-14 Expresará su gratitud en un rito público. No está claro si es copa de libación, vino que se derrama en honor de la divinidad (Ex 29,40s; Lv 23,18.37), o es copa de comunión que va pasando entre los comensales de un banquete sacrificial (quizá Am 2,8; Is 62,9). Sobre el voto véase Sal 66,13s.
116,15 Nosotros decimos "vendió cara su vida". El orante piensa en Dios como dueño y tasador. La tasa de Dios es muy alta, si se trata de sus leales. Véase la legislación: Ex 21,29s; también Sal 30,10.
116,16 Desarrolla en clave jurídica la imagen de "siervo" del Señor: quien nace de una esclava es esclavo de nacimiento (Ex 21,4). La manumisión se usa como imagen de la liberación.
116,17 -18 Repite el estribillo cambiando copa por sacrificio de acción de gracias.
116,19 Llama la atención que el orante se dirija a Jerusalén en segunda persona, como a una persona querida. Este detalle abre el salmo a una lectura comunitaria: el orante representa al pueblo desterrado y repatriado.

Trasposición cristiana.
Rom 3,4 cita 11b desplazando ligeramente el sentido. 2 Cor 4,13 cita 10a adaptando el sentido. Sobre el precio de la vida, Rom 8,20. Sobre la copa, 1 Cor 10,16.

SALMO 115 (114).


1iNo a nosotros, Señor, no a nosotros!
Hazle honor a tu nombre,
por tu lealtad y tu fidelidad.
2¿Por qué han de decir los paganos:
Dónde está su Dios?
3-Nuestro Dios está en los cielos
e hizo cuanto quiso.
4Sus ídolos son plata y oro,
hechura de manos humanas:
5Tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
6tienen orejas y no oyen,
tienen nariz y no huelen,
7tienen manos y no tocan,
tienen pies y no andan,
no tiene voz su garganta.
8Sean como ellos los que los fabrican
y cuantos confían en ellos.

9Israel, confía en el Señor:
él es su auxilio y escudo.
10Casa de Aarón, confía en el Señor:
él es su auxilio y escudo.
11Fieles del Señor, confiad en el Señor:
él es su auxilio y escudo.
12EI Señor se acuerda y nos bendice:
Bendiga a la Casa de Israel,
bendiga a la Casa de Aarón,
l3bendiga a los fieles del Señor,
pequeños y grandes.
14Que el Señor os acreciente
a vosotros y a vuestros hijos;
15Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
16EI cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres.
17Los muertos ya no alaban al Señor
ni los que bajan al silencio.
18pero nosotros bendeciremos al Señor
ahora y por siempre. Aleluya.

115 Género y situación. Es un himno especial. En la alabanza se expresa la fe. De la alabanza se pasa suavemente a la acción de gracias, la fe desliza suavemente a la confianza, y ésta solicita la bendición divina. Esta variedad de elementos inducen a considerar el salmo como texto de una acción litúrgica que unifica contextualmente sus elementos. No podemos precisar más.
Una serie de indicios convergentes muestran que la situación es el destierro. El autor arranca del primer mandamiento completado con el segundo; añade el recuerdo de Dios creador, según Gn 1.
Primer mandamiento e idolatría. En Babilonia los judíos no tienen templo ni santuarios locales. No poseen imágenes de su Dios, pues les están prohibidas. En contraste, el panteón babilonio es nutrido, las divinidades cuentan con santuarios locales, y sus estatuas son veneradas con solemnidad. Los babilonios, mezclando curiosidad con burla, preguntan a los judíos dónde está su dios. La aparente ausencia les sirve a los judíos de trampolín para remontarse a lo más alto y lanzar desde allí su respuesta ad hominem: Nuestro Dios está en el cielo y ha hecho cielo y tierra; vuestros dioses están en la tierra, y los han hecho los hombres. El nuestro tiene querer y poder, los vuestros son inertes. La polémica es popular y superficial, se agota en la burla. Las implicaciones son más ricas. Primera, la necesidad o costumbre humana de percibir para reconocer la presencia: casi una estructura sacramental. Segunda, la tendencia del homo faber a fabricar imágenes, también de dioses.
El Dios creador. En este punto no polemiza con las concepciones paganas, sino que toma sus datos del Génesis: creación de cielo y tierra, con el verbo "hacer" (15); bendición de la fecundidad (12.14), dominio de la tierra (16).
Composición y estilo. Tras breve introducción (1), se desarrolla la polémica contra los ídolos (2-8); sigue la triple profesión de confianza (9-11) Y la correspondiente bendición divina (12-14), ampliada con el recuerdo de la creación (15-16); concluye con el silencio de los muertos y la bendición de los vivos (17-18). El estilo se distingue por las repeticiones en serie: son de más efecto si se recitan coral mente.
115,1 "Haz honor" o "da gloria". Ni otros dioses (Sal 29,1), ni familias de pueblos (Sal 96,7), ni el presidente con su asamblea, sino Dios mismo se ha de glorificar: mostrando en acción sus cualidades. Compárese con Is 42,8; 48,11.
115,2 La misma pregunta, de extranjeros o enemigos, en Sal 42,4.11; 79,10.
115,3 La fórmula expresa el poder incontrastado o supremo: 1 Re 9,1; Is 46,10.
115,4 "ídolos": el mismo término escoge Is 46,1; 48,5; de los mismos materiales nobles: Os 4,17; 8,4.
115,5-7 Es claro que el autor ha buscado el número siete. Falta el gusto y con él el comer, tema del episodio burlesco de Dn 14,1-22. El último complementa al primero: labios y garganta. Véanse Jr 10,5; Is 46,1.7.
115,8 Dios hace al hombre a su imagen - el artífice hace una estatua a su imagen - el artista se vuelve semejante a su imagen. Con el término "vanidad" lo dice Jr 2,5. Véase el desarrollo de Sab 15.
115,9-11 De los tres grupos interpelados, el primero es el antiguo y nuevo nombre de la comunidad histórica, el segundo engloba a los sacerdotes como supuestos descendientes de Aarón, el tercero es designación corriente de la comunidad. "Confiar" expresa una relación radical, casi equivalente a fe; entra en concurrencia con otras confianzas en valores humanos.
115,12-13 Al triple acto de confianza responde la triple bendición de Dios, en forma suplicatoria. "Pequeños y grandes": sirve para completar un paralelismo. Pero puede recordarnos relatos patriarcales en que sólo el mayor = grande recibe la bendición (Gn 27); o el menor se lleva la bendición preferente (Gn 48). El salmo no hace distinción.
115,14 Fecundidad, efecto de la bendición divina: Dt 1,11; cfr. 1 Cr 21,3.
115,15 Bendición eficaz del que con su palabra hizo el universo.
115,16 El Señor se reserva el cielo como morada y no lo comparte con otras divinidades. El Salmo abarca a toda la tierra y toda la humanidad.
115,17 ¿Qué atrae a este lugar el recuerdo de los muertos? Quizá la coyuntura histórica, la matanza en la destrucción de Jerusalén: cfr. Bar 2,18. O bien, porque la región subterránea completa la articulación de cielo y tierra: véase Sal 88.
115,18 "Nosotros" designa a la comunidad presente e incluye a los descendientes. Si alabamos, estamos vivos; si estamos vivos, es para alabar.

Trasposición cristiana.
 La idolatría adopta hoy otras formas: ídolos seculares, ídolos mentales (véase el comentario de Sal 82). También la Iglesia recibe ahora la tierra como tarea
compartida con los hombres. Según aparece en Ef 1, el Padre nos colma de toda clase de bendiciones.

SALMO 114 (113)


1 Al salir Israel de Egipto,
Jacob de un pueblo balbuciente,
2fue Judá su santuario,
Israel fue su dominio.
3El mar al verlos huyó
y el Jordán retrocedió.
4Los montes saltaron como carneros,
las colinas como corderos.
5-¿Qué te pasa, mar, que huyes,
a ti, Jordán, que retrocedes?
6¿A vosotros, montes, que saltáis como carneros,
colinas, que saltáis como corderos?
7En presencia de su Dueño se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob,
8que transforma la roca en estanques,
el pedernal en manantiales.

114 Género. Himno a Dios por la liberación de Egipto; pero sin respetar el molde del género.
El Dios transformador. La salida de Egipto es el momento fundacional de Israel y artículo fundamental de su fe. La liberación se articula en dos momentos decisivos: la salida y la entrada. La cuentan con acento épico textos narrativos, especialmente Ex; el salmista transforma épica en lírica, abarcando y concentrando. Lo que más le impresiona es el dinamismo de los sucesos. No se entretiene con las plagas, empieza de golpe en la salida; no sigue los meandros del pueblo por el desierto, se planta de un salto en la entrada. Al salir, el pueblo se transforma y contagia a seres de la naturaleza. El poeta los apostrofa y descubre que una potencia misteriosa ha desencadenado el colosal dinamismo: el Dios transformador (cfr. Sab 19, 18-22).
114,1 El poema comienza sin introducción, con subordinadas. La "lengua extraña" es maldición porque impide comunicarse: Is 28,11; 33,19.
114,2 El Señor se esconde en dos posesivos. Judá e Israel son las dos partes del pueblo; para el poeta ya existentes desde la salida, unidad indivisible. Los dos predicados se aplican a los dos sujetos. Por el desierto una tienda móvil hacía de santuario. En el salmo es la comunidad el santuario móvil: ellos transportan la presencia grandiosa del Señor: la naturaleza lo siente y se resiente.
114,3 No hay Faraón ni ejército: el enemigo es el mar hostil, que se da a la fuga, sin resonancias mitológicas. El Jordán, que no es agresivo, sino defensivo, da media vuelta y fluye cauce arriba.
114,4 El apunte de Ex 19,18 se transforma poéticamente. Lo desmesurado se vuelve doméstico, entre festivo y asustadizo.
114,5-6 Los movimientos insólitos provocan el estupor calculado del poeta, que se expresa en los apóstrofes y las preguntas.
114,7 El poeta mismo responde y explica: ríos y montañas se han estremecido al sentir la presencia próxima de su amo, el Dios de Jacob.
114,8 Roca y pedernal, lo más seco y árido, se transforman en fuente de vida, para beber y para cultivar. El final es comienzo.  

Trasposición cristiana.

Aplicamos el salmo a la nueva pascua, la nueva liberación. Con la secuencia de Pentecostés invocamos al Espíritu Santo como gran transformador del espíritu humano.

SALMO 113 (112).


(1 Sm 2; Lc 1,46-53)
1Aleluya. Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
2Bendito sea el nombre del Señor
ahora y por siempre.
3De la salida del sol hasta el ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
4El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
5¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que encumbra su trono
6y abaja su mirada en el cielo y la tierra?

7Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
8para sentarlo con los nobles,
con los nobles de su pueblo.
9y pone al frente de la casa
a la estéril, madre feliz de hijos.
Aleluya.

113 Género. Himno al nombre de Yhwh y a un aspecto de su acción entre los hombres. La situación es genérica.
El nombre . Al principio Dios pone nombre a los seres; después le pasa la tarea a Adán (Gn 1-2). ¿Quién le pone nombre propio a Dios? -Dios solo. Puede rehusarlo (Gn 32,30; Jue 13,6.17s); puede concederlo (Ex 3 y 34). Al comunicar su nombre personal, Dios se arriesga: lo da para el uso, lo expone al abuso; con un mandamiento lo protege del abuso. El hombre lo invoca, respeta, alaba, incluso lo ama (ls 56,5); impone a sus hijos nombres compuestos de -yahu, Yeho-. El nombre Yhwh es único: Zac 14,9.
La acción. La acción del Señor cambiando las suertes es pariente del canto de Ana (1 Sm 2) y del Magnificat (Lc 1); difiere porque habla sólo de exaltación, no de humillación. La paradoja es que el Señor elevado se abaja para elevar al hombre.
Composición. Se puede dividir en tres estrofas de tres versos: alabanza del nombre (1-3), el Señor en el cielo (4-6), su acción en la tierra (7-9). El término "nombre" se pronuncia tres veces; Yhwh / Yh ocho / siete veces (reteniendo el Aleluya final o pasandóselo al salmo siguiente, como en los LXX). Hay que leer como quiasmos los versos 2-3 y 5-6, según el esquema A BB A.
113,1 El nombre Yhwh es una de sus mediaciones. Pronunciado endereza la alabanza.
113,2 El salmo es un eslabón en una cadena perpetua.
113,3 Sigue el movimiento del sol, que abarca toda la tierra (Sal 19).
113,4 "Todos los pueblos" como 99,2; no divinidades como 97,9. Compárese la "gloria" celeste con la de Is 6.
113,5-6 Atención a la lectura quiástica. Un buen comentario en 1 s 57,15; para la mirada, Is 63,15 combinado con 66,2.
113,7-8 Pobres e indigentes vivían de la caridad pública, sin voz ni voto en los asuntos públicos. El Señor los levanta para que participen en el senado o concejo.
113,9 "La sienta": le da un puesto de autoridad en los asuntos domésticos. Iluminado por ls 49,20s y 54,1-3, el salmo se puede leer con perspectiva nacional.  

Trasposición cristiana.
 El movimiento de bajar para elevar culmina en el misterio de la encarnación. Léase el himno de Flp 2,6-11. Por mediación de ls 54 y su cita en Gal 4,27, pasamos a una lectura eclesiológica del final.

SALMO 112 (111).


1Aleluya. Dichoso el que respeta al Señor
y es entusiasta de sus mandatos.
2Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia de los rectos será bendita.
3En su casa habrá riquezas y abundancia,
su justicia se afirma siempre.
4En las tinieblas amanece para los rectos
el Piadoso y Clemente y Justo.
5Dichoso el hombre que se apiada y presta
y administra rectamente sus asuntos:
6porque no vacilará jamás
y será perpetuo el recuerdo del honrado.
7No temerá las malas noticias;
se siente firme confiado en el Señor.
8Su ánimo está firme, sin temer,
hasta ver derrotados a sus enemigos.
9Reparte limosna a los pobres,
su justicia se afirma siempre.
alzará el cuerno con honor*.
10EI malvado al verlo se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.  

112 El esquema normal de la bienaventuranza es: "dichoso el que C - porque será / tendrá X" , o sea, conducta y consecuencias: véanse Job 5,17s; Prov 8,34; Sal 41,2. El mismo esquema rige la malaventuranza final. Domina la idea de la compasión y generosidad; se podría sintetizar así: "dichoso el que es compasivo, porque Dios es compasivo". Los bienes que promete son selectivos.
112,1 a Recoge en parte 111,10a, como programa de vida.
112,1 b Y en paralelo riguroso, el cumplimiento de los mandamientos: véase Eclo 2,9.15.
112,2ab "Poderoso": a la luz de Gn 27,29; Jr 9,2. La "descendencia" como grupo definido: círculo, corporación.
112,3a Atribuyen estos bienes a la Sensatez: Prov 3,16; 8,18.21; 22,4.
112,3b Pienso que "justicia" pertenece a la conducta. Si lo tomamos en sentido restringido tardío, significa "limosna": Eclo 3,14.30; 29,12. En sentido lato dice que la honradez es un valor permanente: cfr. Sab 1,15.
112,4a "Amanece" una mañana liberadora. Tema y palabras se pronuncian a favor del hombre generoso en ls 58,10.
112,4b ¿Quién es el sujeto? Pienso que Dios: según la predicación litúrgica tradicional, Sal 111 ,4b; también "justo" es predicado frecuente de Dios. Ésa es la luz que amanece.
112,5a Eso sí, de la compasión divina aprende el hombre a compadecerse y prestar, aun a fondo perdido: Dt 15,1-11; Prov 11,24.
112,5b "Asunto": otros traducen "mantiene su palabra".
112,6ab "No vacilará" es corriente en el salterio; también Prov 10,30; 12,3. El "recuerdo": Prov 10,7.
112,7a Véase Jr 51,46.
112,7b-8b Amplifican el tema de la seguridad, bsada en la confianza en el Señor.
112,9a Véase Prov 11,24.
112,9c Véase Sal 75 con comentario. * O: la frente con dignidad.
112,10 El malvado no puede soportar el triunfo del honrado. Su gran fracaso consiste en que no se cumpla cuanto desea: cfr. Prov 13,12.

Trasposición cristiana.
 En su billete para promover la colecta a favor de los cristianos necesitados de Jerusalén, Pablo cita los versos 9ab: léase 2 Cor 9,6-10. Para la imitación de Dios: Mt 5,48.