sábado, 12 de mayo de 2012

SALMO 145 (144).


1Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey,
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
2Todos los días te bendeciré
alabaré tu nombre por siempre jamás.
3Grande es el Señor, muy digno de alabanza,
su grandeza es insondable.
4Una generación pondera a la otra tus obras
y le cuenta tus hazañas.
5 Alaban ellos tu gloria y majestad,
y yo medito tus maravillas.
6Encarecen ellos tus proezas terribles
y yo recuento tus grandezas.
7Difunden la memoria de tu inmensa bondad
y aclaman tu victoria.

8EI Señor es clemente y compasivo,
paciente y misericordioso.
9EI Señor es bueno con todos,
se compadece de todas sus creaturas.
10Que te alaben, Señor, todas tus creaturas,
que tus leales te bendigan,
11que proclamen la gloria de tu reinado,
que cuenten tus hazañas,
12explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
13Tu reinado es un reinado eterno,
tu gobierno, de generación en generación.

14EI Señor sostiene a los que van a caer
y endereza a los que ya se doblan.
15Los ojos de todos te están aguardando:
tú les das la comida a su tiempo;
16tú abres la mano y sacias
de favores a todo viviente.
17EI Señor es justo en todos sus caminos,
es leal con todas sus creaturas.
18Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
19Cumple los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos y los salva.
20EI Señor guarda a todos sus amigos
y destruye a todos los malvados.
21Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga
su santo nombre por siempre jamás.

145 Género. Último salmo alfabético del salterio. Himno compuesto con más habilidad que inspiración. En el texto hebreo falta la letra N, que se suple, según versiones antiguas, por imitación del v. 17. Si el género himno impone su patrón, el recurso alfabético exige algunas libertades. En un salmo compuesto en su mayor parte de materiales conocidos, se destacan algunos recursos: la alternancia de "ellos y yo" (4-6), el bloque central sobre el reinado divino (11-13), los participios de la última sección (14ab.15b.16ab.20a). La repetición y la reiteración son los recursos principales del autor, a los que se añade la cuidadosa elaboración sonora.
Es interesante el paradigma de los invitados a la alabanza: yo, las generaciones, sus leales, sus fieles, sus amigos, todo viviente. El objeto de la alabanza de Dios, forman un paradigma rico, tradicional, pero no bastan para componer un sistema teológico.
145,1 "Ensalzar" significa reconocer lo que es, no significa dar lo que falta; y se basa en el simbolismo espacial de la altura: cfr. Sal 113. El título "mi rey" puede polarizar gran parte del salmo.
145,2 "Siempre": en el horizonte mundano del autor: cfr. Sal 30,13.
145,3 Primer hemistiquio: Sal 48,2; 96,4 ambos relacionados con la realeza divina. Segundo hemistiquio: Is 40,28; Job 5,9; 9,10. Cuanto sigue será un esfuerzo por alabar lo inmenso y encarecer lo insondable.
145,4 El principio de la tradición según Sal 78. Las "proezas" = actos de poder se predican de reyes en 1 Re 15,23; 16,5.27; 22,46 etc.
145,5 Aunque las "maravillas" exceden la comprensión del hombre, pueden ser meditadas.
145,6 "Terribles": véase el Sal 76.
145,8 Gon leve variante repite la fórmula litúrgica tradicional, cuyo lugar clásico es Ex 34,6.
145,9 Todo cuanto Dios ha creado es objeto de su bondad y digno de su compasión o cariño: léase Sab 11,24.
145,10 La alabanza de todas las criaturas es el tema del salmo 148. De ellas se destaca el grupo de los "leales" o vasallos.
145,11-13 Los versos centrales recogen el título inicial, "Rey mío" e insisten en él. El salmo no piensa en un rey terreno ni en un territorio nacional con su capital: acepta la situación que precede y sigue a la monarquía. En compensación, se coloca en un reino más glorioso: divino, universal y perpetuo. En este puesto falta el verso de la letra N. Las versiones antiguas suponen un texto semejante al v. 17: "El Señor es de fiar en todas sus palabras, es leal en todas sus acciones".
145,14 Comienzan los participios, que fijan una acción o una serie transformándolas en atributo, casi en título. Sobre el fondo del salmo 72, leamos esta serie como actividad propia del rey. Los complementos rimados representan todo lo débil que necesita del apoyo ajeno. Podemos extenderlo hasta la contingencia de las criaturas.
145,15 Inspirado en Sal 104,27; el participio como en el final del salmo 136.
145,16 "Favores" si se refiere a Dios; deseo o gusto si se refiere a los vivientes.
14§,17 Et ámbito jurídico pertenece también a la realeza. Como soberano, es leal con sus criaturas porque, al hacerlas, se compromete con ellas.
145,18 Sobre el dios lejano y cercano véanse Sal 22,2-12; Is 55,6. Invocado se hace cercano; para la invocación ha revelado su nombre.
145,19 Invierte los papeles usuales: Dios cumple los deseos del hombre; compárese con Sal 40,9; 143,10.
145,20 Es el único verso que menciona la acción represiva del soberano, tema explícito en Is 11,1-10; Sal 72; 101.
145,21 Sobre el título Santo puede verse el Sal 99.

Trasposición cristiana.
Puesto en boca de Cristo y de la Iglesia, enriquece el sentido de los predicados que el Hijo tributa al Padre y la Iglesia dedica a su rey, Jesucristo.

SALMO 144 (143)


(Sal 18)
1Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la bataIla.
2Mi aliado, mi alcázar,
mi baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete mi pueblo.

3Señor, ¿qué es el hombre
para que te fijes en él,
el ser humano
para que lo tengas en cuenta?
4EI hombre se asemeja a un soplo,
sus días, como una sombra que pasa.

5Señor, inclina tus cielos y desciende;
toca las montañas y echarán humo.
6Fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
7 Alarga la mano desde lo alto,
defiéndeme, líbrame
de las aguas caudalosas,
de la mano de extranjeros
8cuya boca dice falsedades
y cuya mano jura en falso.

9Oh Dios, te cantaré un canto nuevo,
tañendo el arpa de diez cuerdas.
10Tú das la victoria a los reyes,
tú protegiste a David, tu siervo.
11De la espada cruel defiéndeme,
líbrame de la mano de extranjeros,
cuya boca dice falsedades
y cuya mano jura en falso.

12Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde la adolescencia;
sean nuestras hijas columnas talladas,
estructura de un templo.
13Estén repletos nuestros silos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en los ejidos;
14que nuestros bueyes vengan cargados.
No haya brechas ni portillos,
no haya alarma en nuestras plazas.
15iDichoso el pueblo que tiene eso,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!

144 Género y situación. Es difícil asignarle un género. Contiene dos piezas indudables de súplica (5-8.12-14). Está introducida por una profesión de lealtad y confianza (1-2), incluye la promesa de alabanza (9); se interrumpe con reflexiones que generalizan (3-4.10). Termina con una bienaventuranza (15). El salmo se resiste a la catalogación, y sin embargo posee una coherencia convincente. 
Empiezo por la segunda parte: una petición de bienes ciudadanos, rematada por una bienaventuranza. La primera parte tiene cierto aire bélico, en los títulos divinos (1-2) y en las situaciones aludidas (5-8.11) Y muy poco de "cántico nuevo". Está compuesta de citas, literales o adaptadas. Sin embargo, también tiene su coherencia. Ésta proviene de la referencia davídica.
¿A qué David se refiere? No es el David histórico, en un ejercicio de nostalgia; podría ser un David típico, nombre de rey o de jefe. No se puede excluir el David mesiánico, en un ejercicio de esperanza. Del que hablan Am 9,11; Miq 5,1; Ez 37,23s; Zac 12,8. La fuente principal, patente, es el salmo 18, citado en los versos 1.2.5a.6.7.1 o. Además, repite en escala muy reducida, la composición en díptico del Sal 18: en los versos 5-7 y 10b-11 ; también lo imita en el intermedio reflexivo. Con todo, no hay que armonizar este salmo con el 18 ni con 2 Sm 22. En la exégesis señalaré otras citas.
144,1-2 En estos versos se unen los recursos defensivos a los combativos. El v. 1 combina 18,3 con 18,35. "Mi pueblo": en singular: cfr. 2 Sm 22,44.
144,3 Cita del Sal 8,5, puesta en boca del supuesto David, aplicándose lo que vale para cualquier hombre.
144,4 Combina Sal 39,6 con Job 14,2, que también tienen valor universal. En el salmo se mezclan el estupor con la motivación: aunque yo sea un soplo, porque yo soy un soplo ...
144,5-6 Mete una pieza de Sal 104,32. Los pronombres los ¿no tienen antecedente? Lo suministra mentalmente el salmo 18.
144,7 Cita del 18,17, donde encaja perfectamente. Los "extranjeros" de 18,45 le sirven para introducir un estribillo.
144,8 La diestra falsa puede ser la mano alzada para jurar (Sal 62,8) o la mano que se estrecha en un contrato (Prov 6,1; 17,18). Más probable lo primero.
144,9 Cita del Sal 33,3.
144,10 Toma 18,51 y lo transforma en principio general; véanse también los salmos reales 20,10 Y 21,2.
144,12-15 Después de la guerra y la victoria, la prosperidad en la paz. En seis versos concentra el poeta lo sustancial de una sociedad simple: la sucesión dentro de la familia, ganadería, cosechas, paz y seguridad en la ciudad. No menciona valores éticos, pero no olvida el broche de la fe religiosa. La originalidad del minúsculo cuadro se puede apreciar comparándolo con las bendiciones clásicas: Lv 26,4.6.9.10; Dt 28,3.4.5.8.
144,12 La mención de las hijas no es frecuente: véase el final de Job 42,13. Las dos comparaciones están tomadas de lo agrario y lo urbano.
144,13 A los frutos del campo se añade la riqueza pecuaria, se diría patriarcal.
144,14 "Cargados": de las cosechas. La paz está enunciada en términos negativos, modestos.
144,15 El pueblo sigue siendo el pueblo de la alianza que reconoce a Yhwh como Dios suyo.

Trasposición cristiana.
Por referirse el salmo a David, los antiguos lo leyeron en clave cristológica. El Mesías davídico es también el "hombre" de quien se ocupa Dios Padre.

SALMO 143 (142).


1Señor, escucha mi oración:
por tu fidelidad atiende a mi súplica,
por tu justicia respóndeme.
2No entres en pleito con tu siervo,
porque ningún ser vivo se justifica frente a ti.
3Que el enemigo me persigue a muerte,
ya tritura mi vida contra el suelo,
me confina a las tinieblas
como a los muertos de antaño.
4Desfallece mi aliento,
dentro de mí mi corazón está yerto.
5Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas sus acciones,
considero la obra de tus manos.
6Extiendo hacia ti las manos
y la garganta como tierra reseca.

7Respóndeme enseguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas el rostro,
que seré como los que bajan a la fosa.
8Por la mañana dame noticia de tu lealtad,
pues en ti confío.
Indícame el camino que he de seguir,
pues acudo a ti.
9Líbrame de mis enemigos, Señor,
pues me refugio en ti.
10Enséñame a cumplir tu voluntad,
pues tú eres mi Dios.
Tu aliento benéfico me guíe por tierra I1ana.
11Por tu nombre, Señor, consérvame vivo,
por tu justicia sácame de la agresión;
12por tu lealtad
destruye a mis enemigos,
aniquila a mis agresores,
que siervo tuyo soy.

143 Género y situación. Encaja perfectamente en la categoría de súplica, con todos sus elementos temáticos y formales. Lo peculiar se puede descubrir a través de las
dos peticiones negativas de 2a y 7b.
Soberano y vasallo define la relación del orante con el Señor. Entre ambos reina una relación de "lealtad" (8a.12a); Dios ha cumplido sus compromisos con toda "justicia" (1 b. 11 b); podría "querellarse" (2a) con el vasallo, acusarlo y hasta condenarlo, "ocultándole su rostro" o retirándole su favor. El vasallo no puede alegar "justicia" (2b). Los enemigos son, sin pretenderlo, ejecutores de un castigo. Pero sucede que no es este el momento de debatir pleitos personales (Jue 10,13-15): el vasallo se encuentra en grave peligro y de momento toca al soberano salir por él. El peligro es extremo (3.7); las cuentas se ajustarán más tarde. En el futuro implora ser "guiado" por Dios (8.10).
Composición. El procedimiento clásico de la inclusión está manejado con cierta amplitud y se refuerza con elementos de recapitulación. Ateniéndonos a los cánones del género, el salmo se mueve en dos ondas de petición, marcadas por el "respóndeme" repetido (1.7) Y por el movimiento paralelo de peticiones positivas y negativas (1-2 y 7ab).
143,1 La palabra "súplica" en contexto penitencial significa pedir perdón: Jr 3,21; Zac 12,10; Dn 9; 2 Cr 6,21. La "justicia" puede ser la de la parte inocente en el posible pleito contradictorio.
143,2 Doctrina fundamental en el libro de Job: 4,17-19; 9,2; 15,14-16; 25,4-6; 32,2.
143,3 Símbolos de la muerte: el hombre, violentamente triturado, vuelve al polvo; las tinieblas: Sal 88; Job 10. "Los muertos de antaño": la frase se lee en Lam 3,6; para la idea compárese con Eclo 41,4.
143,4 Después de los símbolos se repliega a la observación física, de respiración y pulso.
143,5 El pasado feliz recordado, por un lado ensombrece el presente (Sal 77), por otro lado reanima la esperanza (Eclo 2,6.10).
143,6 Las manos en gesto de plegaria: Is 1,15; Job 11,13; Esd 9,5. La "garganta reseca": Sal 42,3; 63,2.
143,7 Si Dios tiene tiempo, el orante no lo tiene, y quiere apresurar los plazos de Dios. El Sal 104,29 junta "ocultar el rostro" con "retirar el aliento". La última frase procede de Sal 28,1.
143,8 La "mañana" es el tiempo de la gracia. En el movimiento del salmo, esta mañana disipará las tinieblas y mostrará la luz del rostro de Dios. Una vez a salvo, el orante necesita instrucciones precisas para enfilar el "camino" justo.
143,10 El Señor guía como maestro y enviando su aliento o espíritu, que es bueno o benéfico.
143,11-12 Aquí la justicia se refiere a la situación del orante perseguido a muerte sin motivo. Es vindicativa y liberadora del "siervo" o vasallo. Juntando 10 con 12 resulta" "tú eres mi Dios / yo soy tu siervo".

Trasposición cristiana.
En boca de Cristo: él es el siervo de Dios, que cumple perfectamente su voluntad. Perseguido a muerte, no pudo ser reducido al polvo de la corrupción ni confinado a las tinieblas definitivas. En boca del cristiano: pide a Dios que no entre en pleito con él. Por su justicia y no por la nuestra hemos sido salvados.

SALMO 142 (141).


2A voces grito al Señor,
a voces pidiendo gracia al Señor.
3Derramo en su presencia mis afanes,
expongo en su presencia mi angustia,
4mientras desfallece mi aliento.
Pero tú conoces mis senderos
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
5Mira a la derecha y verás
que nadie me reconoce.
No tengo adonde huir,
nadie se ocupa de mí.

6A ti grito, Señor, te digo:
Tú eres mi refugio,
mi lote en la tierra de los vivos.
7 Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
8Saca mi vida de la cárcel
para que dé gracias a tu nombre.
Me rodearán los honrados
cuando me otorgues tu favor.

142 Género y situación. Súplica compuesta de cosas oídas y rezadas, sólo que dichas con gran intensidad. No invoca el castigo de los enemigos. El acto de confianza
ocupa puesto prominente. Algunos, tomando a la letra el v. 8, señalan como situación a un hombre en la cárcel; pero el v. 4 dice "por el camino por donde avanzo".
Composición. El "grito" repetido divide el salmo en dos partes desiguales. En la primera, después de cuatro verbos de súplica con invocación de Yhwh (2-3), siguen cuatro versos de motivación; en la segunda, tras dos verbos de súplica con invocación de Yhwh (6), siguen cuatro versos de petición y promesa.
El código espacial domina el salmo. El orante camina por la vida, cuando encuentra el "camino" cortado por "una trampa", y no puede avanzar; tampoco puede volver atrás, porque "lo persiguen"; señala la "derecha" y no hay auxilio ni "escapatoria"; está cercado, copado como en una "cárcel". La única salida es hacia arriba, adonde alcanza el "grito". Descubre en Dios un espacio acotado donde "refugiarse", un "lote" donde habitar. Al final, entrará en un "cerco" de honrados para dar
gracias al Señor.
142,2 Véanse Sal 3,5; 30,9; Dt 3,23 en boca de Moisés.
142,3 "Derramar el afán": el verbo es corriente, el complemento es nuevo. "En presencia de Dios": casi como una libación.
142,4 "Conoces": también ''te ocupas" como en Sal 1,6.
142,5 "Reconoce" para interesarse: Rut 2,10.19.
142,6 "El lote" en el reparto de la tierra; ahora es la tierra donde viven los hombres. Ec19,9
142,8 "Cárcel": de la misma raíz el verbo de significado más amplio: copados Ex 14,3; confinada Nm 12,14. "Rodearán": en la asamblea litúrgica.

Trasposición cristiana.
El salmo se adapta fácilmente a diversas situaciones de la vida cristiana, con sus términos abiertos "angustia, camino, trampa, cárcel, lote". En una lectura anagógica, esta vida es como prisión y el cielo es el país de la vida. Pero no es el cuerpo cárcel del alma, sino la corrupción.

SALMO 141 (140).


1Señor, te estoy llamando, ven deprisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
2Aquí está mi súplica,
como incienso en tu presencia,
mis manos levantadas,
como ofrenda de la tarde.

3Coloca, Señor, una guarda en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios.
4No inclines mi corazón a un mal asunto,
a cometer crímenes perversos
con hombres malhechores.
No seré comensal en sus banquetes;
5Que el justo me golpee y el leal me reproche,
que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
mi súplica persiste en sus desgracias.

6Sus jefes fueron despeñados junto a una peña
aunque oyeron mis palabras amables.
7Sus huesos se esparcieron a la boca del Abismo
como astillas o pedruscos por el suelo.

8Sí, Señor, a ti se vuelven mis ojos,
en ti me refugio, no desnudes mi cuello.
9Guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.
10Caigan en sus redes los malvados
mientras yo logro escapar.

141 Género y situación. Súplica. Están claros: la petición de ser escuchado, el recurso confiado a Dios, la petición de castigo del enemigo. El texto hebreo es casi desesperante; pero ofrece algunos indicios que permiten conjeturar una situación particular. Son, en pleno clima de hostilidades, algunos rasgos de buenas relaciones: banquete apetitoso, perfumes, palabras amables e intercesiones.
Imagino la situación así. Unos malhechores han comenzado una maniobra de captación del honrado, para ganárselo a sus planes: véase el caso del joven en Prov 1,8-18. Lo invitan a banquetes y fiestas, y el responde amablemente. Son los lazos en que podría caer el honrado. Al caer en cuenta del peligro, pide urgentemente al Señor que custodie sus labios y corazón: compárese con la petición de Eclo 22,27-23,2; se distancia formalmente de los malvados e invoca su castigo. De acuerdo con esta hipótesis o conjetura, intentaré explicar otros versos rebeldes. Anticipo un arreglo conjetural de 4d-7, guiado por el paralelismo: 4d No seré comensal en sus banquetes, 5b que el ungüento del impío no perfume mi cabeza. 5a Que el justo me golpee y el leal me reproche, 7a como uno que labra y hiende la tierra. 5c Todavía rezaba yo en sus desgracias 6b y escuchaban mis palabras amables, 6a cuando sus jefes fueron despeñados 7b y sus huesos esparcidos al borde del Abismo.
Todo este trabajo es un intento y el resultado, una conjetura. Más detalles en el comentario verso por verso.
141,1-2 Es propio de este salmo presentar la plegaria como equivalente de ceremonias cúlticas: cfr. Is 56,7. Mencionan la "ofrenda vespertina" 2 Re 16,15; Esd 9,5; Dn 9,21.
141,3 El hebreo imaginaba, de modo bastante material, que las palabras salían de la boca y viajaban por el aire. Véanse Miq 7,5; Eclo 28,25.
141,4 De la boca, que es la puerta de salida, pasa al corazón, que es el origen. Dios controla los corazones: Sal 119,16; Prov 21,1.
141,5 "Golpee": véase Prov 20,30. Tomando "leal" como adverbio, resulta "que me reproche con piedad": cfr. Sal 6,2; 38,2. "Desgracias": el hebreo significa también
maldades.
141,6a Unido a 7a compone un cuadro terrible: una roca escarpada, cortada a pico sobre un barranco; visto desde arriba es como la boca del seol. Desde la roca son
despeñados, caen sus cuerpos, se destrozan, quedan sin sepultura, miembros y huesos esparcidos a la boca del seol: véase el intento de despeñar a Jesús, Lc 4,29, la imagen de Abd 3s y la caída de Sal 73,18.
141,6b "Palabras amables" en un banquete: Prov 23,8.
141,7b Varía el sentido según se lean participios (texto masorético) o sustantivos. Para la imagen del "labrador que hiende", véase la evolución de b'r, de "cavar" a "inculcar" Dt 1,5.
141,8 Significa ofrecer el cuello a la ejecución capital o al peligro mortal: Is 53,12.
141,10 Usa el verbo "pasar" como término de liberación.

Trasposición cristiana.
 Sobre la custodia de la lengua es obligado citar Sant 1,19; 3,1-12. En el episodio de la sinagoga de Nazaret Lc usa el verbo "pasar". La pascua será el "pasar" al Padre: Jn 13,1.

SALMO 140 (139).


2Líbrame, Señor, del malvado,
guárdame del hombre violento,
3que planean maldades en su corazón
y todo el día provocan contiendas.
4Afilan la lengua como serpientes,
con veneno de víboras tras los labios.
5Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,
guárdame de los hombres violentos
que planean desbaratar mis pasos;
6soberbios que me esconden trampas,
criminales que me tienden redes,
por la rodera* me ponen lazos.

7Digo al Señor: Tú eres mi Dios,
escucha, Señor, mis gritos de socorro.
8Señor, dueño mío,
que cubres mi cabeza cuando me armo.

9Señor, no le concedas sus deseos al malvado,
no des éxito a sus proyectos.
10Que no alcen cabeza los que me cercan,
que los cubra la perfidia de sus labios.
11Que les lluevan encima ascuas encendidas,
que caigan en hoyos y no puedan levantarse.
12Que el deslenguado no se afirme en la tierra
que al violento lo acose y lo cace la desgracia.
13yo sé que el Señor defiende al oprimido
y hace justicia al pobre.
14Los honrados darán gracias a tu nombre.
Los rectos habitarán en tu presencia.

140 Género. Es una súplica que se ajusta a los cánones del género: súplica motivada, acto de confianza, promesa de acción de gracias. La motivación se concentra en la hostilidad del enemigo. Se puede estudiar como ejemplo de imitación. A estas alturas del salterio, los materiales se pueden llamar convencionales.
Composición. Una primera división nos da cuatro partes bien equilibradas: peticiones motivadas (2-6), acto de confianza (7-8); peticiones motivadas (9-12), confianza y promesa (13-14). La primera sección avanza en dos ondas paralelas: líbrame, guárdame del violento que: cuatro predicados (2-4); defiéndeme, guárdame del violento que: cuatro predicados (5-6). Los actos de confianza comienzan por "yo digo, yo sé" (7.13).
140,2 "Líbrame, guárdame" son frecuentes en el salterio con Dios como sujeto.
140,3 "Planean maldades": como en Sal 35,4; 41,8. "Discordias": véanse Prov 15,18; 28,25; 29,2.
140,4 "Afilar la lengua" puede proceder del Sal 64,4; el veneno, del Sal 58,5.
140,6 "Caza, trampa y red" son imágenes frecuentes en el salterio. * O: el salterio.
140,7-8 Equivale a una profesión de fe y acto de confianza. A Yhwh, repetido tres veces, lo invoca como "mi Dios": Sal 16,2; 31,15; 63,2.
140,9 Comienza una serie de ocho peticiones contra los enemigos. Al final supongo el verbo en hifil, dependiente de negativa y unido al v. 10. "Perfidia": el sustantivo significa fatiga, molestia y cuanto la causa.
140,11 "Lluevan": añadiendo una consonante al verbo hebreo tenemos la conocida expresión de un castigo celeste: Gn 19,24; Ez 38,22.
140,12 El "deslenguado": véase Eclo 28,17s.
140,13 El orante generaliza y se coloca en el grupo de los afligidos.
140,14 Termina con la alabanza coral ante el Señor: la oración se resuelve en presencia.

Trasposición cristiana.
El salmo se lee en clave eclesiológica, como oración de la Iglesia perseguida y protegida. El verso final se puede referir a la glorificación definitiva.

SALMO 139 (138).


1Señor, tú me sondeas y me conoces.
2Me conoces cuando me siento
o me levanto,
de lejos percibes mis pensamientos.
3Disciernes mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
4No ha llegado la palabra a la boca,
ya, Señor, te la sabes toda.
5Me estrechas detrás y delante,
apoyas sobre mí tu palma.
6Tanto saber me sobrepasa,
es sublime y no lo abarco.

7¿Adónde me alejaré de tu aliento?,
¿adónde huiré de tu presencia?
8Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, ahí estás.
9Si me traslado al ruedo de la aurora
o me instalo en el confín del mar,
10allí se apoya en mí tu izquierda
y me agarra tu derecha.
11Si digo: que me sorba la tiniebla,
que luz se haga noche en tomo a mí,
12tampoco la oscuridad es oscura para ti,
la noche es clara como el día:
da lo mismo tiniebla o luz.

13Tú has creado mis entrañas
me has tejido en el seno materno.
14Te doy gracias
porque te has distinguido con portentos
y son maravillosas tus obras.
Conoces perfectamente mi aliento,
15no se te oculta mi osamenta.
Cuando me iba formando en lo oculto
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
16tus ojos veían mi embrión.
Se escribían en tu libro
se definían todos mis días,
antes de llegar el primero.
17¡Qué admirables, Dios, tus pensamientos,
qué densos sus capítulos!
18Los cuento: son más que granos de arena;
lo desmenuzo: aún me quedas tú.
19¡5i mataras, oh Dios, al malvado! 
que se aparten de mí los sanguinarios
20que hablan de ti intrigando
y juran por ti en falso.
21A los que te odian, Señor, yo los odio,
me repugnan los rebeldes contra ti.
22Los odio con odio implacable,
los tengo por enemigos.
23Sondéame, Dios, y conoce mi corazón,
ponme a prueba para conocer mis sentimientos:
24mira si mi conducta es ofensiva
y guíame por el camino eterno.  

139 Género y situación. Uno va leyendo el salmo y le suena a reflexión sapiencial sobre la presencia y el conocimiento de Dios. Al llegar al v. 19, y hasta el final, tropieza con un mundo de malvados, del que se distancia apasionadamente el orante. ¿Qué hacer con la última parte? Algunos expeditamente la separan como salmo autónomo; otros la consideran adición secundaria, que aporta consecuencias a la meditación. Una solución opuesta consiste en tomar el final como centro de gravedad o punto de arranque del salmo. Esta solución respeta el texto, la tradición, y aduce paralelos: un hombre acusado en falso, quizá de idolatría, apela al tribunal de Dios, que lo conoce todo (cfr. Sal 17). El que apela invoca dos virtudes del juez: su conocimiento de la causa y su imparcialidad para dictar sentencia. Lo específico del salmo es el desarrollo desproporcionado de la sección dedicada al conocimiento de Dios. La situación se convierte en pretexto para una meditación. Puede compararse con Job 5,8s; 17,15.19.23; 26,6.10.14.17.22-23.
La situación puede ser real o ficticia. Se puede hipotizar una plegaria estilizada en forma de apelación. Esta suposición explica mejor la libertad del desarrollo. Una vez que el orante da curso libre a la meditación, se siente avasallado por la grandeza de su juez, y acepta sugerencias del mundo sapiencial, sin desdeñar oportunas sugerencias proféticas.
Composición y estilo. Una inclusión con tres palabras define la unidad del poema. Invirtiendo los versos 13 y 14, la primera parte discurre en tres ondas: presencia y conocimiento de Dios (1-5), su saber me sobrepasa (6); inútil huir o esconderse de Dios (7-12), sus obras son prodigiosas (14); desde la concepción me conoces (13-16), sus designios me sobrepasan (17-18).
El estilo se distingue por la abundancia de merismos y expresiones polares, o sea, de totalidades articuladas por un par de miembros o representadas por sus dos extremos. Otro aspecto es la concreción imaginativa, que salva al salmo de caer en una reflexión áridamente intelectual. La imagen solar, propuesta por algunos, no concuerda con datos importantes del salmo. Es notable la variedad expresiva de formas sintácticas. El texto hebreo presenta serias dificultades.

139,1 "Sondeas": véanse Jr 17,10; Sal 44,22; Job 28,27.
139,2 Compárense las polaridades con las de Dt 6,7; Is 37,28s.
139,4 Podemos aducir como comentario o como eco tardío Eclo 43,18-20.
139,5 "Estrechas" denota la cercanía inmediata. "La palma sobre mí" me da la sensación de inmediatez protectora y dominadora: cfr. Ez 1,3; 3,15; compárese con la experiencia de Moisés, Ex 33,22s.
139,6 Sobre lo incomprensible de Dios véase Prov 30,3s; Eclo 24,28.
139,7-12 Las polaridades de esta segunda sección son: aurora / poniente, oscuridad / luz, noche / día. Dios está imaginado en un lugar central, definido por su "aliento" y su "rostro", mientras sus dos manos abarcan simultáneamente los dos extremos del horizonte.
139,7 El "aliento" esta imaginado en su emisión vital, no como el de Gn 1: cfr. Sal 63,9. El "rostro" sugiere la manifestación inmediata, la presencia próxima: cfr. Sal 51,12. "Huida" como la de Jonás.
139,8 Cielo y abismo son dos lugares extremos, en los que se halla la pura presencia invariable de Dios: Am 9,2s. Imagina el seol como inmenso dormitorio donde el hombre tiende su lecho: Job 17,13; 21,26. La presencia del Señor en el seol contradice las creencias de Mesopotamia y algunas concepciones bíblicas que declaran a Yhwh extraño al mundo de los muertos: véase Eclo 16,18s.
139,9 La palabra hebrea significa alas, ruedo de un manto, haldas de un vestido; el ruedo es más apto para imaginar la aurora. "El mar", se entiende el Mediterráneo.
139,11-12 "Sorba": tomando shup como variante de sha'ap . Describe la sensación de verse absorbido por la oscuridad que avanza, envuelto en la oscuridad que suplanta a la luz: véanse Eclo 23,18s; Job 31,21. La mirada de Dios trasciende la distinción humana y cósmica de luz y tinieblas.
139, 14ab (Adelanto la explicación de este difícil verso). La interpretación varía según se lea primera (texto masorético) o segunda persona, según se reduzca al verbo plh o a pl Alternativas: de modo portentoso he sido distinguido; con tus portentos te has distinguido; soy / eres prodigioso. Hace sentido como conclusión de la segunda sección.
139,13.14c.15.16 Ordeno los versos guiado por el paralelismo. Distingo dos unidades: el organismo y el destino. Del organismo menciona riñones, aliento y huesos; el destino es el curso de los días, conocido o fijado desde el comienzo.
139,13 "Riñones": sede de pasiones, con frecuencia unidos a corazón.
139,14c Forma buen paralelismo con la primera frase de 15: "aliento / huesos", "conoces perfectamente / no se te oculta".
139,15 "En lo profundo de la tierra": supone la ecuación seno materno = madre tierra: compárese con Job 1,21; Eclo 40,1.
139,16 Es muy discutido el significado de la palabra que he traducido "embrión", siguiendo una tradición autorizada. A la difícil frase final, "y no uno en ellos", le saco sentido contando con una cópula implícita.
139,17 -18 Tercera exclamación de estupor y asombro. De las acciones y el conocimiento, el orante se remonta a los pensamientos y a la persona. De los pensamientos pondera su valor, su número, su eficacia. Los reparte en capítulos, y resultan macizos; los cuenta uno por uno, y salen más que granos de arena; los desmenuza -leyendo qss-, y se encuentra con Dios mismo. A la letra, "y todavía yo contigo". Léase como comentario o resonancia Eclo 18,4-7; 43,27.
Aquí podría terminar el salmo. Para explicar la continuación recurrimos a Job 11,7-15: texto que de la grandeza y conocimiento de Dios pasa a su función como juez de malvados y del honrado que se disocia de la maldad.
139,19 He dado a 'm valor optativo; los que lo toman como condicional traducen: "Si vas a dar muerte a los malvados, que se aparten de mí los sanguinarios": compárese con Sal 26,2.4.5.9.
139,20 Hay quien lee "se rebelan con malicia". "Por ti": corrigiendo la palabra final, que no hace sentido en hebreo.
139,21-22 Equivale a un juramento de inocencia: los enemigos del Señor son mis enemigos; amar a los enemigos de Dios, entenderse con los malhechores sería complicidad: véase el planteamiento personal del Sal 1.
139,23 Repitiendo verbos, retorna al comienzo, esta vez en forma de petición; sometiéndose al escrutinio del juez que todo lo conoce.
139,24 "Ofensiva": no pienso que se refiera a los ídolos. El "camino eterno": puede ser el buen camino tradicional, según Jr 6,16; 18,15; o bien el camino duradero, que no perece, como el de Sal 1,6.

Trasposición cristiana.
Sobre el Dios incomprensible: Rom 11,33; 1 Cor 2,10. Por la encarnación y redención, el misterio de Dios se vuelve más claro, y más profundo. La liturgia ha aplicado la polaridad sentarse / levantarse a la muerte y resurrección de Cristo.